Mis queridos animales,
AGRADECIDA Y EMOCIONADA
DE CORAZÓN ANIMAL
Recuerdo al educador canino Jorge Bergara contándome el proyecto de ARCADYS en el que enseñaban en la cárcel de Picassent a los presos a educar perros de asistencia que luego entregaban altruistamente a personas de movilidad reducida. A veces el perro por las noches ladraba, pero los presos, lejos de molestarles, lo agradecían; les hacía sentir una vida más normal.
Aquella fue una iniciativa excelente: primero, porque los perros elegidos eran rescatados de las perreras que en pocos días iban a sacrificar. Segundo, porque los presos aprendían un oficio y a empatizar con el mundo animal que muchas veces cambiaba un futuro previsible (sé de uno que actualmente trabaja de ello) y tercero, por la extraordinaria transformación de la vida de una persona dependiente. Tuve el honor de entrevistar a una joven de 22 años que había sufrido un accidente de circulación dejándola en una silla de ruedas. El vínculo que tenía con su perra le había devuelto la vida. Como se miraban era algo indescriptible que me hizo saltar las lágrimas.
Buscamos la paz interior y conectar con nuestra esencia correteando detrás de técnicas orientales, pero orientándonos hacía un peludo de cuatro patas podemos encontrar lo mismo. ¿No es para estarles agradecidos?